La recarga en el trabajo es una cuestión de infraestructura y de organización
Cuando una empresa instala cargadores suele concentrarse primero en potencia, obra, protecciones, equipos, acceso y, si procede, facturación. Son decisiones necesarias.
Después aparece otra pregunta distinta:
¿Cómo se reparte el acceso cuando varios empleados necesitan los mismos puntos?
Mientras siempre haya cargadores libres, la respuesta puede ser simplemente llegar y conectar. El problema cambia cuando crece el número de vehículos eléctricos, varias personas necesitan cargar en las mismas franjas o los coches permanecen toda la jornada en plazas con cargador.
En ese momento conviene separar tres capas:
- infraestructura eléctrica: potencia, protecciones, cableado y equipos;
- gestión técnica: identificación, sesiones, medición, tarifas o control del cargador cuando se necesitan;
- coordinación del empleado: quién utiliza cada punto y en qué horario.
Charge Roster se centra en la tercera capa.
Calcula la demanda real de los empleados
El número total de trabajadores no indica por sí solo cuántos puntos necesita una oficina.
Preguntas más útiles son:
- ¿Cuántas personas ya conducen un eléctrico o híbrido enchufable?
- ¿Cuántos días por semana acuden en coche al centro?
- ¿Qué distancia recorren normalmente?
- ¿Pueden cargar de forma fiable en casa?
- ¿A qué hora llegan y se marchan?
- ¿El coche permanece aparcado toda la jornada?
- ¿Los mismos puntos sirven también a flota, visitas o clientes?
- ¿La demanda está repartida o se concentra a primera hora?
Dos empresas con el mismo número de empleados pueden necesitar soluciones muy distintas.
Piensa en horas de cargador, no solo en número de puntos
Cuatro cargadores disponibles durante ocho horas representan, de forma teórica, 32 horas de acceso al día.
Si un empleado necesita dos horas para recuperar la energía de su desplazamiento, un mismo punto puede servir a varias personas a lo largo de la jornada. La dificultad aparece cuando demasiadas necesidades coinciden en la misma franja.
Por eso conviene observar dos cosas:
- cuánta demanda existe en total;
- cuánto se solapa en las horas punta.
La potencia eléctrica es una tercera variable y debe evaluarse por separado. Tener tiempo disponible no significa necesariamente que todos los puntos puedan cargar simultáneamente a potencia máxima.
Elige un modelo de acceso proporcional al problema
| Modelo | Cuándo puede funcionar | Principal límite |
|---|---|---|
| Por orden de llegada | Casi siempre hay puntos libres | Favorece repetidamente a quien llega antes |
| Límite de tiempo | Los coches ocupan la plaza demasiadas horas | No todos necesitan la misma duración |
| Reserva | El empleado necesita saber de antemano cuándo podrá cargar | Requiere reglas de duración y cancelación |
| Lista de espera | Los usuarios ya están en el centro y pueden reaccionar | No garantiza una hora concreta |
| Modelo mixto | La demanda cambia según hora o centro | Demasiadas reglas pueden confundir |
No hace falta implantar reservas si no hay escasez. La herramienta adecuada es la mínima que haga previsible el acceso.
Haz visible cuándo volverá a estar libre un cargador
Una gran parte de la fricción desaparece cuando todos consultan el mismo horario.
Sin visibilidad, aparecen sustitutos manuales:
- mensajes por Teams, Slack o WhatsApp;
- calendarios compartidos;
- hojas de cálculo;
- visitas al parking para comprobar si hay sitio;
- acuerdos informales entre conductores.
Un horario común permite ver disponibilidad prevista, inicio y fin de las reservas y el momento en que cada recurso debería quedar libre.
Esto no exige necesariamente controlar físicamente el cargador. Reservar tiempo y controlar una sesión eléctrica son funciones diferentes.
Define reglas de uso que los empleados puedan entender
Una política útil debería responder, como mínimo:
- quién puede utilizar los puntos;
- si hay que reservar;
- con cuánta antelación;
- duración mínima y máxima;
- qué ocurre si ya no se necesita una reserva;
- cuándo debe liberarse la plaza;
- si existen prioridades o excepciones;
- a quién se comunica una avería o una plaza bloqueada;
- qué opción tiene el empleado cuando no encuentra un horario adecuado.
Las reglas deben adaptarse a la escasez real. Si siempre sobra capacidad, un proceso complejo solo añade fricción.
¿Qué pasa si hay más coches eléctricos que puntos de recarga?
No significa automáticamente que haya que instalar más cargadores.
Primero comprueba si se pierde capacidad por:
- reservas demasiado largas;
- cancelaciones que no se liberan;
- vehículos que permanecen en la plaza después de su turno;
- concentración de toda la demanda por la mañana;
- falta de visibilidad sobre horarios libres más tarde;
- un problema de potencia que se está confundiendo con falta de puntos.
Consulta cómo diagnosticar el problema cuando hay más coches eléctricos que puntos de recarga.
Mide la demanda que no puedes atender
La ocupación alta no es, por sí sola, una razón para ampliar. Un cargador puede estar ocupado porque se utiliza bien.
Una señal más fuerte es la demanda no atendida:
- un empleado necesita cargar;
- no existe un horario práctico;
- no puede desplazarse razonablemente a otra franja;
- y el problema se repite.
Registrar estas situaciones ayuda a diferenciar una mañana complicada de una carencia estructural.
Parking de empresa: la infraestructura mínima tiene sus propias reglas
En España existen obligaciones específicas de infraestructura de recarga para determinados aparcamientos y edificios no residenciales. El Real Decreto-ley 29/2021 estableció, para determinados aparcamientos existentes de más de 20 plazas, dotaciones mínimas de estaciones de recarga. El Código Técnico de la Edificación, mediante HE 6, regula además las dotaciones de infraestructura en nueva construcción y determinadas intervenciones en edificios existentes.
La aplicación concreta depende del edificio y la actuación, por lo que debe comprobarse con el equipo técnico y la normativa vigente.
Ver la guía específica sobre parking con cargadores eléctricos para empleados.
Dónde encaja Charge Roster
Charge Roster coordina el tiempo de los cargadores que la empresa ya tiene. Los empleados consultan disponibilidad prevista y reservan un periodo; la empresa configura centros, cargadores y reglas y puede detectar cuándo la demanda empieza a superar el horario disponible.
No sustituye la instalación, un sistema de gestión de cargadores, la medición de energía, la facturación ni la gestión de potencia.